Una de las cuestiones que más me preguntan los autónomos es, ¿tengo que aplicar IRPF en mis facturas? Este impuesto puede resultar lioso en algunas ocasiones, en general estamos mucho más familiarizados con el IVA y nos da menos problemas.

Para serte sincera, la forma como un autónomo tiene que hacer una factura en si misma puede parecer sencilla, pero a Hacienda le gusta que estén hechas de una determinada manera y hasta que la tenemos controlada siempre pasan unas cuentas semanas. No solemos tener problemas con la identificación ni la definición del producto, pero en lo que se refiere a los impuestos de la misma, no tenemos las cosas tan claras. Ya te había contado anteriormente qué es el IVA así que en esta ocasión te voy a resumir las 3 reglas principales a la hora de aplicar el IRPF en la factura de un autónomo. 

Una de las preguntas más recurrentes que me hacen muchos autónomos es ¿puedo recuperar el IVA de una factura simplificada? Para contestar a esta pregunta voy a explicarte las particularidades que tienen las facturas simplificadas y como funcionan en lo que se refiere a la recuperación del IVA.

Los autónomos podemos emitir 2 tipos de factura, la factura completa y la factura simplificada. La factura completa es mucho más común y documenta operaciones comerciales o prestaciones de servicios. La factura simplificada es un nuevo modelo que se usa desde 2013 en la que no es necesario identificar a tu cliente con sus datos personales, ni desglosar el importe que corresponde al IVA, sólo tienes que poner el total que vas cobrar. 

La facturación de los autónomos es uno de los temas más importantes para nuestra actividad. Si registras bien tus gastos e ingresos y lo tienes organizado, no sólo mejorará la gestión de tu negocio, también ahorrarás cada año en impuestos.

Cuando hablamos de las facturas que hacemos a nuestros clientes, los autónomos no solemos tener muchas dudas. Pero si en vez de ventas se trata de compras, en las que puedes tener proveedores de todo tipo y en la que cada uno puede facturar de una manera, empiezan los líos.

Ya te había contado antes qué es el modelo 115, el formulario que presentas cada trimestre si tienes una oficina o local comercial alquilado para ejercer tu actividad. En este modelo le informas a Hacienda del precio que pagas por el alquiler de tu oficina y le ingresas la cuota de IRPF derivada del alquiler.

Sólo tienen la obligación de presentar este impuestos los trabajadores por cuenta propia que desarrollamos una actividad económica en un sitio por el que pagamos el alquiler. Puede ser una una oficina, un local, un taller o un almacén. La única condición es que la suma que pagas por ese alquiler supere los 900€ al año, si tienes la suerte de que tu renta sea más baja, quedas totalmente exento. 

Una de las primeras cosas que aprendemos los autónomos es cómo hacer una factura correctamente. Hacienda tiene muy claro cómo quiere que las hagamos es especialmente meticulosa para esto y hacerlas correctamente es vital en caso de que tengamos un requerimiento. Los principales requisitos vienen reflejados en el Real Decreto 1619/2012 del 30 de Noviembre por el que se aprueba el reglamento donde se encuentran los todas las obligaciones de facturación.