Hay situaciones en las que la empresa o profesional no tiene que pagar el IVA, lo paga cliente. Esto se conoce como la inversión del sujeto pasivo.

En estos casos se recibe o se emite una factura en la que no figura el tipo de IVA y la cantidad a pagar. Además, normalmente se puede leer una referencia a la inversión del sujeto pasivo.

No son casos muy habituales, pero es importante conocerlos para no caer en errores.

La forma habitual de emitir una factura es con un importe y un IVA. Quién cobra la factura se encarga también de cobrar el IVA que, más adelante en la correspondiente declaración, entregará a la Agencia Tributaria.

Es entonces obligación de quién emite una factura realizar la función de cobrador del IVA para el estado.

Por otro lado, como te comentaba, la Ley 37/1992 conocida como Ley del IVA en su artículo 84.uno.2º, 3º y 4º establece la existencia de determinados casos en los cuales es el destinatario de la factura y no el cobrador quién tendrá que hacerse cargo de ingresar el IVA a Hacienda.

¿Cuándo puede producirse la inversión del sujeto pasivo?

Lo primero que es imprescindible para que se produzca la inversión del sujeto pasivo es que, quién recibe la factura, sea un profesional o una empresa.

Es decir, nos pueden emitir una factura con inversión del sujeto pasivo si somos autónomos o tenemos un negocio pero nunca si somos particulares.

Partiendo de esto, vamos a ver qué casos recoge la Ley 37/1992 para permitir la inversión del sujeto pasivo.

Además, la Agencia Tributaria ha ido definiendo de forma más clara y explícita a lo largo de los años para evitar caer en confusiones:

  • Las operaciones que han sido realizadas por empresas o por profesionales que no residen en el territorio en el que aplica IVA, por ejemplo en Canarias, Ceuta o Melilla, aunque hay ciertas excepciones a esta norma.
  • La venta de oro cuando este es un producto de inversión, sin elaborar o semielaborado y de ley igual o superior a 325 milésimas.
  • Las entregas de plata, platino y paladio en polvo o semielaborado.
  • Los derechos de emisión de efecto invernadero.
  • Los llamados materiales de recuperación, es decir, los desechos industriales de hierro, papel, cartón o vidrio.
  • Las entregas inmobiliarias que son consecuencia de procesos concursales. Es la antigua quita y espera.
  • Ejecuciones de obra
  • Rehabilitación de locales para negocios
  • Las reventas de teléfonos móviles, consolas de videojuegos, tabletas u ordenadores portátiles. También cuando estas ventas se realizan a un empresario. Uno que no es revendedor pero que tienen un importe que supera los 10.000 euros
  • Las entregas con renuncia a la exención del IVA por parte del sujeto pasivo.

¿Qué debo hacer si emito una factura con inversión de sujeto pasivo?

Lo primero que tienes que hacer, si estás en algún caso anterior, es no repercutir IVA en la factura. Esto es así ya que será el cliente quien deba declararlo y pagarlo.

Es decir, cuando te abonen la factura, lo que cobras es la base imponible. No tienes que separar el porcentaje de IVA que normalmente guardas para pagar ese impuesto al terminar el trimestre.

No tendrás que declararlo, pero sí tendrás que reflejar el importe de la venta en el Modelo 303 de IVA. Concretamente en la casilla 61 y en el resumen anual que se realiza con el Modelo 390.

También tienes que tener en cuenta otra cosa. Debes hacer en la factura una mención expresa a que se trata de una factura con inversión de sujeto pasivo.

Además, debes especificar que es conforme al artículo 84.uno.2º de la ley 37/1992, del IVA.

Inversión del sujeto pasivo

¿Y si soy yo quién recibe una factura con inversión de sujeto pasivo?

En este caso, debes tener en cuenta que tendrás la obligación de abonar el IVA de esta factura.

Por lo que cuando rellenes el Modelo 303 tienes que incluir la cantidad que corresponda tanto en el IVA devengado o de ventas como en el IVA deducible o de compras.

Lo normal será que el importe sea el mismo en ambos casos. También tendrás que incluir esta cantidad en el Modelo 390, es decir, el resumen anual del IVA.

Con esta información es fácil ver que no es nada perjudicial. No lo es ni para un autónomo, ni para un empresario recibir este tipo de facturas. Esto es así ya que no tendrá que pagar la factura con el IVA.

Además, al poner la misma cantidad en el IVA deducible y en el repercutido, tampoco va a suponer un desembolso en la declaración trimestral.

Y tú, ¿Sabes qué es la inversión del sujeto pasivo?

En este artículo intento resolverte las dudas sobre las operaciones con terceros. Además, te explico cuándo debes declararlas para que esto no te genere sanciones con Hacienda.

Si tienes alguna duda sobre tu situación como autónomo, desde Declarando podemos quedar para una llamada de 15 minutos. En ella comentaremos tu situación y veremos cómo te podemos ayudar.