Emprender, ser nuestro propio jefe, poder llevar nuestro propio negocio, decidir nuestros horarios, suena bien, ¿verdad?

Como todo en la vida, hay algunas cosas relacionadas con el emprendimiento que no son tan bonitas. Algo muy duro cuando te haces autónomo, es todo el tema de la contabilidad y de los impuestos.  

Es muy normal que los trabajadores por cuenta propia, queramos controlar todo lo que pasa en nuestro negocio. Va en nuestro espíritu. 

Pero en el caso de la fiscalidad, suele ser una buena idea el dejarnos asesorar. Hay muchas cosas que solo sabe un profesional y que a los autónomos se nos escapan de las manos.

Si tú también te encargas de tu contabilidad e impuestos, presta atención a estos 7 signos que ha llegado la hora de que contrates a un asesor fiscal.

1. Se te acumulan las facturas

Todos sabemos que llega época de presentar los impuestos y todo son dolores de cabeza. Prisas con la contabilidad, dudas con las deducciones, ni idea de los modelos que tenemos que presentar…

Pero lo primero es lo primero, si queremos pagar menos, hay que registrar todas las facturas de gasto. Tienes que recordar cuáles necesitas, luego encontrarlas, organizarlas y por último saber si son deducibles.

Al principio puede ser fácil pero a medida que va creciendo el negocio, se hace complicado. 

Con un asesor fiscal, este dolor de cabeza desaparece. Le puedes ir enviando las facturas a medida que las vas recibiendo y él se encarga de que todo quede contabilizado correctamente.

2. Cada vez “trabajas” menos

Hay un momento en el que por más horas que le eches, parece que nunca tienes tiempo para la parte de tu trabajo que realmente aporta valor. Si eres arquitecto, será el diseño, si eres abogado, tus clientes.

Da igual lo que hagas, el tiempo es oro para el autónomo y es importante dedicarlo a aquellas cosas en las que eres muy bueno.

Por eso cuanto menos tiempo perdamos en contabilidad e impuestos, mejor para nuestro negocio. Si le cedes la gestión a un asesor, encontrarás de repente un montón de horas que vas a dedicar a lo que de verdad importa.

3. Haces la contabilidad a última hora

No nos engañemos, al final siempre acabamos haciendo las cosas el último día a última hora. En el caso de los autónomos, eso pasa siempre con los impuestos. 

Nos olvidamos de registrar gastos durante 3 meses y cuando llega el trimestre, nos llegan las prisas.

Esto es muy normal cuando nos encargamos de todo lo que pasa con nuestro negocio, no nos da la vida para todo. 

Con un buen asesor fiscal este problema desaparece, los plazos son muy importantes y ellos lo saben.

Un buen asesor va a estar encima tuyo durante el trimestre para que le vayas pasando todos los gastos. También controlará los modelos de impuestos que tienes que presentar y te dará consejos para pagar menos.

Asesor fiscal

4. Te dejas muchos gastos deducibles

Los autónomos no tenemos por qué conocer de leyes, contabilidad, ni fiscalidad. Sin embargo Hacienda, nos exige llevar todo al día en estos ámbitos.

Lo más importante para nosotros, es pagar menos impuestos. Y para eso hay que saber deducirse muy bien los gastos deducibles. 

Eso es algo que se nos escapa a los trabajadores por cuenta propia. Normalmente o bien registramos demasiado gastos y luego Hacienda nos viene a buscar las cosquillas o no metemos nada y pagamos un montón.

Por esta parte también necesitamos un asesor. Muchas veces nos ha pasado que los clientes creen que se han deducido todos los gastos, cuando en realidad todavía hay otros tantos que se pueden deducir y no lo sabían. Y cómo cambian los números…

5. Tienes problemas de caja para pagar impuestos

Ningún autónomo tiene ni idea de lo que va a pagar el próximo trimestre. O del resultado de la renta del año siguiente.

Como no sabemos en tiempo real cuál es el resultado, cuando llega el momento de pagar, nos da un sofoco. Quizás hasta tenemos problemas de caja.

Eso no te pasa si tienes un buen asesor. Por ejemplo los clientes de Declarando saben siempre cuánto van a pagar el próximo trimestre. De ese modo pueden saber si van a necesitar pedir financiación o hacer alguna desinversión.

6. Te dejas modelos sin presentar

Así es, no tenemos por qué conocer los modelos que tenemos que presentar. No se nos exige conocer de temas fiscales ni legales. Sin embargo, sí que se nos exige presentar todos los modelos que nos toca. 

Por ejemplo, cada tres meses solo si has practicado retenciones (IRPF) a trabajadores, a profesionales o a empresarios, Hacienda te va a pedir que presentes el modelo 111, si no, no.

Igual esto te suena a chino. Pero ahí es donde entra la labor del asesor fiscal.

En este caso, en Declarando te decimos automáticamente los modelos que tienes que presentar y cómo hacerlo. De ese modo no te dejas ninguno y Hacienda no se mosquea.

7. No tienes ni idea de lo que vas a pagar en la Renta

Se acerca el momento Renta. El temido momento. No sabemos si vamos a tener que pagar o nos van a devolver. Este es un miedo común que se puede solucionar fácilmente con un buen asesor. 

Por ejemplo en Declarando te enseñamos diferentes alternativas, según tu caso, para que pagues menos en Renta. Esto se hace contratando, por ejemplo, desde planes de pensiones, hasta seguros de salud, de responsabilidad civil, de hogar…

Son pequeños trucos que con un buen asesor fiscal van a permitirte ahorrar y poder invertir en tu negocio.

Hasta aquí mi lista de puntos importantes por los que es necesario tener un asesor fiscal que te facilite el trabajo. ¿Se te ocurre alguno más?