Ésta semana estuve en un charla sobre programas de facturación para autónomos. En el rato de la merienda me encontré con un amigo abogado que trabaja para una multinacional.

La conversación fue algo así:

– No veas cómo le gusta mandar a mi jefe, es peor que mi novia.

– ¿Te aprieta mucho?

– ¡Está siempre diciéndome todo lo que tengo que hacer y no para de amenazarme con despedirme!