El otro día quedé con un amigo de la Universidad. Uno de esos que se sacó la carrera de Ingeniería Industrial a curso por año.

Me dijo que estaba en Telefónica, en un puesto de los de muy arriba. Yo le dije que hace 6 años dejé la consultoría para hacerme emprendedor.

Que ahora trabajo en un plataforma para autónomos que les ayuda a ahorrar cada año con sus impuestos.

Puso cara de sorpresa y me dijo, “siempre te ha gustado arriesgarte.”

Eso me dio mucho que pensar, ¿de verdad hacerte autónomo o emprendedor es un riesgo? Yo creo que no, que lo que realmente es un riesgo es trabajar para otro.

Déjame que te explique las 3 razones que me han llevado a esta idea:

1. El riesgo de trabajar por horas

Una de mis frases favoritas, la leí hace años en “La semana laboral de 4 horas”, el exitazo de ventas de Tim Ferriss. Decía:

“Si trabajas muy duro durante 8 horas al día, quizás algún día llegarás a ser el jefe y entonces trabajarás 12 horas al día.”

Vamos, que cuando curras para otro tu vida se mide en 8 horas al día. Las que dedicas a satisfacer a tu jefe con tu trabajo. Con la esperanza de que si lo haces muy bien, irás subiendo en la cadena de mando.

Y un día tú serás el jefe. ¿Y qué te tocará entonces? Echar más horas que nadie, que para eso eres el jefe.

Y cuando seas jefe, tendrás un empleado 20 años más joven que tú, con más energía y con más ganas de ser jefe.

Eso es un riesgo, porque si no das la talla, te comen. Y cuanto más alto estás, más alta es la caída.

Sin embargo, los emprendedores no contamos las horas. Cuando montas un negocio tu vida no se mide por horas. Se mide por objetivos.

Pueden ser más ventas, más clientes, más gente impactada, más financiación levantada, mejores críticas, etc.

Y tu día a día consiste en completar las tareas que consideras que te van a acercar a tu objetivo.

Y cuando lo alcanzas, te pones nuevos objetivos. No existe una competición por escalar dentro de la compañía.

Existe una obsesión por crear algo que tiene valor para tus clientes.

 

2. El riesgo de quedarte sin trabajo

Otra frase que me impactó hace años decía:

Muchos pasos en falso se cometen estando quieto.

No puede haber una verdad más rutilante. Si no te lanzas a la piscina no aprenderás a nadar. Si no sabes nadar y viene una inundación, te vas a ahogar.

Y precisamente eso es lo que les ha pasado a muchas personas con la crisis. No la vieron venir. Pensaron que la estabilidad de sus carreras les garantizaban un futuro holgado.

Nada más lejos de la realidad. La inundación pilló a muchos profesionales competentes con hipotecas y muchas facturas. Y el jefe les “tuvo que dejar ir”. Empezaron sus “lunes al sol”.

Y muchos de esos trabajadores con grandes estudios y muchos masters, se vieron sin recursos para reinventarse. Tocaba volver a empezar y confiar en que la cosa se recupere y los jefes vuelvan a contratar.

Eso no le pasa al emprendedor. Eso no le pasa al autónomo. Cuando cae el chaparrón se recogen y en pocas semanas vuelven con más fuerza.

Porque tienen las herramientas para crear algo desde 0. Tantas veces como haga falta.

Así que la crisis ha demostrado una cosa. “Que hacerte emprendedor es menos arriesgado que trabajar para otro.”

Yo he montando 4 empresas. La primera la tuve que cerrar. La segunda no perdía dinero pero no daba ni para comer. La tercera me da un ingreso mensual estable. Y la cuarta, Declarando, va como un tiro. Ya ayuda a más de 12.000 autónomos españoles.

Lo importante de esta anécdota es que prácticamente no pasó tiempo desde que dejé un trabajo y empecé en otro. No hubo Infojobs, ni dolorosas entrevistas de trabajo.

El riesgo para mí hubiera sido quedarme como consultor.


3. El riesgo de hacer un trabajo por los motivos equivocados

Los americanos son muy cursis para muchas cosas. Pero son brillantes para otras. Ellos insisten mucho en lo levantarte cada mañana para trabajar en algo que te llena.

No digo que trabajando para otro no puedas disfrutar. Lo que defiendo es que hay más factores externos que te pueden amargar la vida.

Jefes, reglas, horarios fijos, competencia interna. Muchos puestos de trabajo en España son puro “presentismo”.

Y estar 8 horas al día en un sitio que detestas, no es nada fácil. Probablemente estés aguantando por los motivos equivocados.

Miedo a hacer algo que te gusta, miedo a perseguir una pasión, miedo a reducir tu poder adquisitivo. En fin, miedo a hacer algo que conlleve un riesgo. Miedo que no te deja ver, que el riesgo es quedarte como estás.

 

Mi objetivo con este blog es contarte todo lo que sé sobre autónomos, emprendedores y marketing. Si tienes cualquier duda, ¡hazme un comentario!

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