Voy a empezar pidiéndole perdón a mi madre por airear los trapos sucios familiares. “Mamá, el otro día cuando me preguntaste a qué me dedicaba, me pillaste por sorpresa. Hoy te escribo para decirte, que soy un emprendedor”.

La idea para este artículo la saqué de una web americana. Pero sinceramente pienso que es algo que nos ha pasado a casi todos los emprendedores, nuestros familiares no saben qué hacemos con nuestras vidas.

Yo trabajo de director de Producto en Declarando. Quizás, igual que le pasa a mi madre, no sepas de qué va nuestra empresa ni de que va mi trabajo.

Declarando es un software para autónomos que les ayuda a optimizar su contabilidad y a presentar tus impuestos. O dicho de otra manera, un programa para que los trabajadores por cuenta propia, pierdan menos tiempo con la gestión administrativa de su negocio y paguen cada año menos dinero a Hacienda.

Y en la empresa yo ayudo crear el mejor producto para nuestros clientes y a definir la mejor manera de que lo descubran y se animen a probarlo.

Como ves, lo que nos mueve a venir a trabajar cada día, son las ganas de que los autónomos tengan más dinero en sus cuentas bancarias y puedan disfrutarlo pasando más tiempo con sus familias.

Déjame que te dé un dato, el año pasado LinkedIn hizo una encuesta entre 16.000 padres. Al parecer, un tercio no tienen ni idea de lo que hacen sus hijos en el trabajo. Lo interesante es que al 50% le gustaría que se lo explicaran bien.

La verdad es que este desconocimiento por parte de nuestros padres es totalmente normal. El mundo está cambiando tan rápido que cada día salen nuevos tipos de trabajos.

Los emprendedores de hace 20 años abrían restaurantes. Los emprendedores y autónomos de este siglo se dedican al marketing digital, al growth hacking, tienen un podcast, desarrollan webs para e-commerce o crean aplicaciones que te miden los pasos.

Por no mencionar a los que construyen drones, los que se dedican a la inteligencia artificial o los que llevan proyectos del Internet de las cosas.

Como mi madre forma parte de ese grupo con ganas de saber más, voy a escribir este artículo contando los trucos que usé yo para ponerle al día. Esta es la guía para explicarle a tu madre que eres un emprendedor:

 

1. No le sueltes el pitch de tu empresa

Una manía que tenemos los emprendedores es que le soltamos el mismo discurso a todo el mundo. Tienes que meterte en la cabeza que tu objetivo es que la persona que te está escuchando te entienda. Y lo que solemos hacer es soltar una chapa que les deja con la boca abierta pero de la que no pillan nada.

Del mismo modo que a un cliente no lo intentas convencer de la misma manera que a un inversor, a tu madre no se lo puedes explicar igual que a tu compañero de la universidad.

Sobre Declarando por ejemplo, le podría haber dicho que es un SAAS con asesor virtual. Pero eso le hubiera sobado a chino. Si le digo que ayudamos a los autónomos con un programa para deducirse bien los gastos con consejos personalizados, ella lo entenderá perfectamente.

 

2. Ponle ejemplos

No hay una manera mejor de explicar un negocio, que poniendo un ejemplo. Busca algo muy conocido que te sirva como referente y compáralo con tu empresa.

Por ejemplo, si fueras el CEO de Uber podrías decir, “es una aplicación con un servicio de taxi pero con conductores que no son taxistas. Son personas normales que te llevan de un sitio a otro con su coche y en su tiempo libre”.

Sobre Declarando le podría haber dicho, “es como si tuvieras un asesor fiscal tradicional en la silla de al lado. Pero en vez de hablarte directamente, te va dando consejos a través de la web”.

 

3. No utilices palabras raras

Olvídate de usar cosas como software, kpi´s o community manager. Ya le cuesta bastante que le hables de ser emprendedor. Usa palabras que ella pueda entender, como programa informático, indicadores de crecimiento o gestora de redes sociales.

Y cuando intentes describir tu rol dentro de la empresa, por favor no tires de CMO o de marketing strategist. Dile mejor que eres el director de marketing o que te encargas de la estrategia de marketing.

 

4. Olvídate de los inversores

Aquí va un consejo de emprendedor a emprendedor, al principio, olvídate de los inversores. Olvídate de ellos para hacer crecer tu negocio, olvídate de ellos para sobrevivir y desde luego, olvídate de ellos para explicarle a tu madre a qué te dedicas.

Una manía que tenemos los emprendedores es que tenemos constantemente metido en nuestros discurso lo de la “ronda de inversión”. Y lo cierto es que tener inversión externa cuando nuestro proyecto muestra tracción y necesita crecimiento, está genial.

Pero cuando empiezas, tal y como dice Javier Megías en su blog, es mejor que te olvides de los inversores y busques clientes. Presta atención también a lo que dice Carlos Blanco, abre ronda de inversión cuando no la necesites, de este modo podrás elegir a la persona perfecta para tu negocio.

Es decir, empieza a pensar en cómo financiarte cuando no lo necesites, de este modo no llegarás con el agua al cuello cuando llegue el dinero.

Si le vienes a tu madre con la cantinela de la ronda, la habrás perdido para siempre. Le va a costar entender esto de ser emprendedor. Lo de que tu negocio dependa de que otros arriesguen su dinero porque creen en ti.

Y no me extraña, muchos emprendedores queremos que otros se la jueguen por nosotros y no estamos dispuestos a arriesgar nada. Créeme, nadie va a invertir en el juguete de otro…

 

5. Deja muy claro que es un trabajo

Una de las peores cosas que tiene ser emprendedor, es que la gente no te toma muy en serio. De hecho, casi todo el mundo se piensa que no trabajas. Y la primera de todas, tu madre.

Cuando le expliques a lo que te dedicas, déjale muy claro que tienes un horario y que no vives de vacaciones permanentes.

Si ves que te dice que sí pero no se lo acaba de creer, se lo tendrás que demostrar. Nada de cogerle el teléfono en horario laboral, nada de contestarle a los whats apps y nada de hacerle recados en medio de la mañana.

De hecho ninguna de estas cosas las deberías de hacer de ningún modo, es lo que más afecta a tu productividad. Recuerda que ser emprendedor no consiste en echarle muchas horas, consiste en crear mucho valor con las horas que has echado.

Tienes que establecer unos límites para que ella se dé cuenta de que lo tuyo no es un hobby. De que esto de emprender va de verdad. Sólo de esta manera empezará a tomarte en serio y se acordará perfectamente de lo que haces en tu vida laboral.