Te levantas y te vas a trabajar subido en un Uber. A mitad mañana te viene un reparto a la oficina con un ciclista de Glovo. Vuelves a casa a abrir al fontanero porque no te funciona el gas. Y acabas el día con una clase con un entrenador personal. 

¿Conclusión? ¡Vivimos rodeados de autónomos! No hay duda de que cada día hay más españoles trabajando por cuenta propia. Será por la flexibilidad de horarios, será por el hecho de no tener jefe. A lo mejor se debe a que puedes ganar más si te lo curras mucho o a que tienes que pagar menos si aprendes a deducirte bien los impuestos.

Presta atención, sólo en Estados Unidos, 55 millones de personas hicieron algún trabajo como freelance en 2016. Esta cifra no para de aumentar y solo es cuestión de tiempo que esa tendencia se vea en España. Ya veréis como en 20 años la mitad de los trabajadores españoles no estaremos como asalariados.

Y si hay algo común que compartimos casi todos los autónomos, es que somos un desastre con nuestras finanzas.

El otro día leía un artículo diciendo que la mayoría de autónomos aprendían de sus finanzas haciendo prueba y error. Hacían algo y si les salía bien, lo repetían. Si la fastidiaban, cambiaban de estrategia.

Los autónomos tenemos una serie de obligaciones con la Administración Pública. El principal consiste en presentar nuestros impuestos a Hacienda cada trimestre. 

Por impuestos me refiero a todos los formularios que son obligatorios según tu actividad. Ya sabes que hay muchos (Modelo 303, Modelo 130, Modelo 115, Modelo 111, Modelo 349, etc.) y que no es fácil saber cuáles te tocan a ti. 

Cada vez somos más los autónomos que vendemos o compramos fuera de España. Hoy en día, es muy habitual tener un cliente o proveedor que está ubicado en un país de fuera de la Unión Europea.

Este tipo de operaciones internacionales son diferentes de las que tenemos con clientes o proveedores de la U.E. Las facturas en estas operaciones comunitarias están afectadas por el IVA intracomunitario.

Lo más importante que tienes que recordar es que tanto las facturas en operaciones europeas como no europeas se hacen de forma diferente a las nacionales.

Hacer una factura si eres autónomo a un cliente (al igual que las que nos hacen nuestros proveedores) es más sencillo. Sólo llevan la identificación, la definición del producto o servicio y los impuestos.

Déjame que te dé un dato muy interesante, cada vez hay más autónomos en España. Y es sólo el principio, en 2025 seremos más de la mitad de la población activa española.

Y eso que la situación de los autónomos en este país es más que discutida. Sin duda es uno de los temas que más discusión ha generado últimamente. Mi opinión es clara, ser autónomo mola. Y en este artículo te voy a dar las 9 razones de peso por las que creo que es mejor que trabajar por cuenta ajena. 

Pero antes de lanzarme al tema, te voy a ser sincera, existen algunas cosas que hacen la vida de los autónomos más complicada de lo que debería. Y esto no hace más que reforzar la opinión de la gente que piensa que es mejor trabajar para otros. Por un lado están las obligaciones con la Administración Pública. Entre modelos de impuestos a presentar y libros contables, tenemos casi un trabajo a tiempo completo.

Por otro lado está la cuota de autónomos, que es una barbaridad. En algunos países europeos como Francia y Reino Unido, hacen algo que muchos colectivos de autónomos vienen reclamando desde hace tiempo, pagar en función de los ingresos percibidos. Luego tienes países como Estados Unidos, Italia o Portugal, donde directamente no se paga cuota.

Una de las cosas más difíciles de ser autónomo, es conseguir nuevos clientes. Da igual si estás empezando o ya llevas tiempo en el mercado, siempre vas a perder algún cliente que vas a tener que sustituir.

Seguro que muchos días pierdes más tiempo intentado buscar nuevos clientes que realmente trabajando. Lo perfecto sería tener un buen presupuesto para publicidad o poder contratar un comercial que vendiera tus servicios.

Por desgracia es difícil tener las cuentas del banco tan saneadas como para poder hacer esos gastos.  Pues bien, déjame que te diga que hay otras maneras de conseguir nuevos clientes. Aquí tienes mis 7 estrategias favoritas si eres autónomo.

Sin duda el modelo 303 es uno de los que más dudas despierta entre los autónomos. Para que te hagas una idea, tiene más de 10.000 búsquedas mensuales en Google.

Si no estás familiarizado con este modelo tienes que recordar que el de autoloquidación de IVA. Y déjame que te diga que el IVA no es el impuesto más fácil del mundo…

El IVA es un impuesto que lo paga el consumidor final. Es un concepto que nos resulta familiar pero a veces nos liamos cuando nos encargamos de “gestionarlo”. El principal problema que tiene, es que se trata de un impuesto indirecto.

Dicho de otra manera, el IVA es un impuesto que realmente no va contigo, pero que estás obligado a gestionar. Tú se lo tienes que cobrar a tus clientes y luego se lo ingresas a Hacienda cuando le pagas los impuestos. ¿Y cómo se lo pagas a Hacienda? ¡Con el modelo 303! De hecho muchos autónomos lo llaman simplemente modelo de IVA.