Si quieres convertirte en trabajador por cuenta propia, hay que darse de alta como autónomo. Así podrás emitir facturas, presentar tus modelos de impuestos y deducirte todos los gastos relacionados con tu actividad. De este modo tendrás a Hacienda contenta y podrás ahorrarte un buen dinero en impuestos.

Lo primero que vas a necesitar es saber cuál va a ser tu tipo de actividad y qué base de cotización vas a escoger.

¿Cuál va a ser tu actividad?

Una de las primeras cosas que necesitarás saber es qué tipo de autónomo eres. Lo habitual es darse de alta como autónomo en actividades profesionales o en actividades empresariales.

Para darse de alta en una actividad profesional se debe de desempeñar una profesión por cuenta propia. Por ejemplo, un fontanero que se da de alta para realizar trabajos a domicilio.

Son actividades para las que se necesita cierta formación específica. Como norma general, van a ser desarrolladas por una persona formada para ello.

Es importante destacar que no es necesario que tenga un título universitario. También valen otro tipo de formaciones. Además, la actividad se gestionará por esa persona tanto en lo relativo a horarios, gestión de clientes, proveedores etc..

Las actividades empresariales son aquellas que bien podrían realizarse sin tener una formación tan específica. Por ejemplo, una persona que quiere montarse una cafetería. Esta persona puede estar muy bien formada en gestión de proveedores o de inventario, pero no saber nada de como servir una mesa o preparar un café. Quizás para ello, necesite contratar a otras personas.

Como autónomo que eres, te puedes dar de alta en varias actividades al mismo tiempo. Da igual si se trata de trabajos relaciones o de actividades muy diferentes. Al fin y al cabo, puedes estar perfectamente cualificado para desarrollar trabajos de los más distintos.

Lo único que es vital es que estés dado de alta en todas ellas. No te preocupes por tener varias actividades, darte de alta es totalmente gratis.

Además de las 2 actividades que ya te he comentado, existen otros tipos de autónomos. Por ejemplo, el autónomo dependiente, que realiza su actividad mediante un contrato mercantil; el autónomo colaborador, que como su nombre indica depende de otro autónomo para la realización de su actividad y el autónomo en pluriactividad, que es aquel que realiza parte de su trabajo como autónomo y parte en el régimen general de la seguridad social. Es decir, trabajando para otros y cobrando una nómina por ello.

Cada tipo de autónomo tiene sus características propias y puede tener diferentes ayudas. Por eso es muy importante registrarse correctamente e informarse de cualquier ayuda a la que se pueda tener derecho antes de darse de alta.

Es más, la actividad que elijas te influirá a la hora de presentar impuestos y de deducirte gastos.

¿Por cuánto debes de cotizar?

En el caso de carecer de ayudas, la cuota de autónomos se calcula en función de una base mínima y una base máxima fijadas por el Estado. Esta base es el sueldo que, en teoría, se fija el autónomo y por el cual cotiza. Esta cotización será muy importante de cara la jubilación.

Lo habitual es que un autónomo comience cotizando por la base mínima, que es de 919,80 euros, lo que supone una cuota mensual de 275 euros. Pero una vez que se cumplen los cuarenta y cinco te recomiendo subir la base de cotización para poder conseguir una jubilación un poco más elevada.