Aburrimiento, rutina y desmotivación. Así es como puedo describir cada uno de los trabajos que tuve antes de hacerme emprendedor.

Una sensación permanente de que estaba intercambiando mi tiempo por su dinero. Y si el tiempo es el bien más preciado que tenemos, sin duda vale más que sus billetes.

Si este intercambio te suena bien, deja de leer. Este artículo no te va a gustar. Y déjame que te de mi opinión, eres afortunado. Es como casarte con la novia de la universidad, si todo está bien, por qué vas a cambiar.

Sin embargo si tu también sientes a diario esa insatisfacción permanente, quizás estas palabras te sean de utilidad. Te voy a dar unos consejos que me hubiera ido bien que alguien me diera antes de pasar de asalariado a emprendedor.

 

1. No dejes tu trabajo

Tal y como dice Yann Girard, no se te ocurra dejar tu trabajo. ¿Tienes dudas? No lo hagas. ¿No lo ves claro? Pasa. Ser emprendedor en vez de asalariado no es fácil, necesitas estar convencido.

A veces nos dejamos llevar por frases geniales de tipos únicos como Steve Jobs cuando dice “si tú no trabajas por tus sueños, alguien te contratará para que trabajes por los suyos”.

Tiene más razón que un santo, pero para mucha gente los sueños no tienen nada que ver con el trabajo. El trabajo es simplemente el medio que les permite conseguir el dinero que facilita las persecución de sus verdaderos sueños.

Si este es tu caso, aguanta donde estás, haz el curro lo mejor que puedas, conviértete en una persona indispensable dentro de tu empresa y haz que tus esfuerzos valgan la pena.

 

2. Ahorra todo lo que puedas

Da igual si estás pensando en hacerte fontanero, abrir un bar o montar una star-up de Internet. Más vale que cuando decidas lanzarte a la aventura de ser emprendedor, tengas los bolsillos llenos.

Sé lo que estás pensando, no todos los trabajo de autónomo o emprendedor necesitan de la misma inversión. Pero cuando hablo de tener recursos económicos, no estoy pensando tanto en la inversión inicial como en la manutención.

Me explico, poner el negocio a rodar siempre requiere de un dinerito. Pero lo bueno, es que ese montante se puede calcular fácilmente y con eso puedes hacer tus previsiones. Luego puedes tirar de ahorros, pero también de socios, inversores, préstamos bancarios o ayudas del gobierno.

Lo que es mucho más difícil es saber cuánto vas a necesitar para mantenerte los primeros meses. Quizás el tuyo sea uno de esos casos que todo rueda desde el principio. Pero lo normal es que pases una temporada en la oscuridad.

Tienes que conseguir nuevos clientes, ajustar bien tus precios y controlar tus gastos. Y eso requiere de tiempo.

He visto muchos emprendedores que se quedan sin gasolina pronto y les empiezan a entrar los miedos. Y cuando el plan de dejarlo estar ha pasado 3 veces por tu cabeza, es muy difícil desterrarlo. Llega la desmotivación y cierran el chiringuito.

Así que antes de lanzarte a la aventura, ahorra. Pon un porcentaje mensual de tu sueldo actual en la hucha y calcula cuánto puedes necesitar para sobrevivir una buena temporada.

Y un consejo, aplícate recortes como el gobierno. No puedes vivir igual que con una nómina. Al menos hasta que la cosa ruede.

 

3. Planta las semillas

Andrew Chen es un emprendedor americano que vendió su empresa por unos cuantos millones de euros. Decía el otro día en el podcast de Noah Kagan que su principal secreto para conseguir arrancar el negocio fue el networking. Andrew se pasó 1 año forzándose a conocer a 5 personas de su sector al día. Imagínate el esfuerzo para conseguir esto. Pero los resultados son claros, casi 2000 personas en tu círculo de amistades que te pueden echar una mano.

Si te soy sincero, no soy muy fan de asistir a eventos como canal de crecimiento para tu negocio. Consume mucho tiempo y en general da pocos resultados.

Pero sí que lo recomiendo muy al principio de la aventura. En especial si aún eres asalariado, creo que es el momento perfecto para hacer networking. Ve a eventos, escucha la historia de otros emprendedores, de gente que dejó sus trabajos. Descubre cómo está el sector, lo difícil que es conseguir clientes o la mano de obra cualificada. Aprovecha para establecer relaciones que te puedan dar un empujón.

Si esto no es suficiente para tener la motivación por las nubes, lee. Coge libros como Choose Yourself  de James Altucher o Padre Rico, Padre Pobre de Robert T. Kiyosaki. Este tipo de lecturas, junto con los contactos apropiados, son la semilla de la que crecerá tu negocio.

 

4. Sal a vender

No tienes una empresa hasta que tienes un cliente. No importa el producto, no importa tu experiencia. Al principio, importan los clientes.

Y para tener clientes, has de saber vender. No me valen excusas de “yo es que soy técnico” o “voy a contratar a otro autónomo para que venda por mí”.

Salir “a la calle” a por clientes es lo más difícil. Pero tienes que pasar por ahí. Y no sólo por un tema económico. Es importante para ver con tus propios ojos qué quieren tus clientes y si tu tienes lo que están pidiendo.

Te ayudará a aprender de primera mano cómo está el mercado y a hacer los cambios en tu negocio para adaptarte mejor a él.

Después de haber visto lo mal que vendemos muchos emprendedores y autónomos mi consejo es claro, aprende antes de dejar tu trabajo. Y por aprender no me refiero a hacer un curso de ventas, que también. Puede ser vender cosas de tu armario en Wallapop, puede ser venderle tus futuros servicios a los compañeros de trabajo de tu mujer, puede ser ir a un evento del sector y sacar 3 teléfonos de interesados.

Para esto no hace falta estar constituido como empresa ni ser autónomo. Tampoco hace falta tener un producto, ni siquiera un precio. Solamente un buen discurso que venda un bien o servicio que la otra persona quiera comprar.

 

5. Prepara el discurso

Vale, tienes una idea, en tu cabeza suena genial. La cuentas a tus amigos y nadie se entera de nada.

Cuando estamos empleados en una empresa y se nos ocurre un negocio, solemos empezar a trabajarlo después de dejar el trabajo. Y eso es un error. Dicen que no importan la ideas, importa la ejecución de las mismas.

Pero lo que sí que importa es dar forma a esas ideas. Lo mejor que puedes hacer es trabajar en tu discurso. Piensa en qué estás aportando al mercado, qué tienes diferente, las ventajas de comprarte o contratarte. Piensa cómo puedes ayudar a la gente, cómo vender un producto que realmente quieran y por qué vas a conseguir que tus clientes te recomienden.

Pon por escrito un discurso de 3 minutos y empieza a soltarlo a diestro y siniestro. Eso te va a dar mucho feedback, te llegarán ideas, descubrirás a gente de la competencia o te hablarán de productos similares.

También te pueden salir contactos que ayuden en el futuro o gente que esté encantada de comprarte en cuanto esté en el mercado.

Ahora bien, tienes que filtrar toda esta información que vas recibiendo. Tienes que ser capaz de juzgar si ese comentario viene de un posible cliente o de un perfil de consumidor opuesto al que estás buscando.

Intenta no ser una veleta, que cambia de dirección con cada comentario que escucha. Eso es desquiciante y doloroso. Una pérdida de tiempo que hace que te pases meses dando vueltas sin rumbo.

 

6. Busca socios

El dolor duele menos si es compartido. Y el éxito sabe mejor. Igual que todos buscamos incansablemente la pareja perfecta, también tienes que buscar los socios perfectos.

Es muy complicado ser un emprendedor solitario, hacerlo todo tu solo, ser el hombre orquesta. Necesitas de gente que te complemente y es mejor tenerla como socia que como empleada. Y más barata.

Va a haber momentos duros y quieres gente a tu lado que también se la esté jugando. Que esté sufriendo lo mismo que tú. Y que tenga la misma motivación.

Tómate tu tiempo para encontrarlos, firmar juntos la sociedad es tan importante como casarte. Bueno, ahora que tenemos divorcio exprés, es más difícil separarte de tus socios.

Así que antes de lanzarte a la aventura del emprendimiento, busca unos buenos socios.

De Asalariado a Emprendedor en 7 Pasos
De asalariado a emprendedor

 

 

7. Construye una base de clientes

Siempre digo que no necesitas tener nada para vender algo. Y no, no es vender humo. No es timar a la gente. Es ser emprendedor.

Consiste en “fabricar a demanda”. En que un cliente te compre algo que aún no has hecho. Puede ser un producto o un servicio, simplemente consigue que alguien muestre su interés por eso que vas a vender.

Antes de dejar tu trabajo, mi consejo es que intentes construir una base de clientes. Si eres fontanero, vete a hablar con administradores de fincas. Si te dedicas al marketing online, monta un blog, escribe post y busca subscriptores. Haz lo que haga falta para que el momento que des el paso y salgas al mercado, ya tengas gente esperando.