Dar el paso a ser autónomo societario es un riesgo que muchos autónomos se atreven a dar pero sin conocer bien lo que implica.

En muchas ocasiones, ser autónomo societario no es la mejor opción para el negocio.

Sí, lo que oyes, ser profesional por cuenta propia, dependiendo de tu situación particular, puede reportarte muchos más beneficios.

Por eso, es muy importante conocer bien las bases que te ayuden a elegir la opción que mejor se adapte a tus intereses y también a los de tu proyecto.

En este artículo te contamos 5 aspectos que debes tener en cuenta para saber qué te conviene más: ser autónomo societario o trabajador autónomo por cuenta propia. 

Pero antes, empecemos por aclarar el concepto fundamental. 

¿Qué es un autónomo societario? 

Ser autónomo societario implica ser parte de la constitución de una sociedad. Esta puede ser constituida solo por una persona o por un grupo de autónomos societarios.

En caso de que decidas emprender con varios socios, esta es una de las opciones viables. 

No es posible que un mismo negocio sea llevado por varios autónomos sin ser una sociedad, cooperativa, comunidad de bienes o una forma de negocio que permita el mando conjunto.

Por otro lado, el autónomo societario cuando constituye una sociedad limitada, tiene también limitadas las responsabilidades, es decir, no responde con todo su patrimonio ante la empresa.

Esto es positivo cuando tu empresa va a quiebra, pues no tienes que responder con tus bienes personales.

Por último, para ser autónomo societario, necesitas un capital mínimo de 3.000 €, como verás más adelante, este es un requisito indispensable para la constitución de la sociedad.

Autónomo societario o por cuenta propia: 5 aspectos a valorar

En este punto igual te están surgiendo más dudas de las que tenías, pero tranquilo, voy a hacerte una lista de factores que debes tener en cuenta y así puedes decidir con más información en tu poder. 

1. Beneficios: factor decisivo para ser autónomo societario

Uno de los principales motivos por los que un trabajador por cuenta propia decide constituir su proyecto como empresa es el volumen de beneficios que genera el negocio.

Este volumen suele tenerse en cuenta de forma anual. Si el autónomo ha conseguido ganancias que superan los 40.000 € al año es posible que sea más rentable tributar a la administración como una sociedad limitada.

Y ojo, porque aquí la clave está en entender que es algo posible, pero que no siempre se da. De hecho, hay muchísimos casos en los que no se da y ahora te explicamos por qué. 

Esto es así porque a partir de esta cantidad, los impuestos son menores que los del autónomo ya que el tipo del impuesto de sociedades es fijo al 25 %. Los tipos del IRPF son progresivos, vas pagando más cuanto más ganas. 

Pero esta ventaja solo tiene realmente valor si parte de los beneficios son destinados al patrimonio de la sociedad. 

Si como autónomo societario prefieres llevarte todo el beneficio para tus gastos personales, tendrás que tributar por tu nómina o por los dividendos que te lleves.

Además, estos también tienes que incluirlos en la declaración de la rentaPorque sí, en una sociedad, el autónomo puede fijarse un sueldo y desgravarlo como gasto.

En ese caso, estaría declarando dos veces la misma cantidad pero con un concepto distinto: una por la propia ganancia de la sociedad y otra por dividendos. Ahora ya no parece tan rentable, ¿verdad?.

2. Fiscalidad del autónomo societario

El autónomo societario está obligado a presentar los modelos básicos que todo autónomo debe presentar. Por norma general son: el modelo 130 y el modelo 303.

Además, también deberá presentar los modelos que le toquen según su tipo de actividad y su negocio.

Pero no solo eso, el autónomo societario también tiene que responder por su capital en el impuesto de sociedades. 

Este es uno de los impuestos que se libra de presentar el profesional por cuenta propia pero que sí que es obligatorio para el autónomo societario (y ya te adelantamos que no es moco de pavo).

Por último, ambos deben presentar la declaración de la renta anual para informar a Hacienda de su actividad durante el año.

Los brazos de una chica buscando en un ordenador información sobre el autónomo societario con una taza y una libreta al lado

3. Dificultad y costes de la constitución del negocio

Otra de las principales diferencias entre ser autónomo o ser autónomo societario es la constitución de la empresa.

Para los autónomos societarios, los trámites y costes de constituir una SL son mucho más caros y costosos que los de un profesional por cuenta propia. Además de lentos.

Destacado* Puedes darte de alta como autónomo en un único día mientras que una sociedad necesita de un proceso que puede tardar entre 5 y 30 días.

Y, por supuesto, todos los socios de la SL tienen que estar dados de alta como autónomos.

 

Pero eso no es todo, porque en España se requiere un capital mínimo para poder formar una SL.

Destacado* En concreto, para la creación de una sociedad, se exige que el autónomo societario aporte un capital social mínimo de 3.000 €.

Si nos fijamos en el alta de los autónomos generales, estas no implican tener un capital mínimo. Tan solo necesitas muchas ganas y un proyecto estable en el que embarcarte.

4. Costes de asesoría fiscal

Los costes de asesoramiento y gestoría fiscal son otro de los factores que diferencia la gestión de una SL del negocio de un autónomo.

Estos costes en asesoría suelen ser más elevados en el caso de las SL porque la contabilidad es mucho más complicada y laboriosa que la de un autónomo general.

Por esa razón, es muy importante tener en cuenta todos los factores relacionados con el negocio y es que todo suma ante una elección tan importante. Los gastos en gestoría también.

5. Tarifa plana para autónomos societarios, cuotas y bases de cotización

La tarifa plana también es diferente dependiendo si eres profesional por cuenta propia o autónomo societario.

En el caso de los autónomos, pagarían 286,15 € si no hubiera tarifa plana y cotizando por la base mínima que son 944,4 € en 2020/2021.

Si a esta cuota le añadimos la reducción de la tarifa plana, la cuota se queda en solo 60 € mensuales durante los 12 primeros meses. 

Durante el segundo año las bonificaciones por la tarifa plana son del 50 y el 30 %.

Por otro lado, los autónomos societarios también pueden solicitar tarifa plana pero cotizando por una base superior a la del resto de autónomos. 

La cuota de los autónomos societarios, en 2020/2021, es de 371,51 € siempre que cotices por los 1214,10 € de base mínima y no te acojas a la tarifa plana. 

Si a esa cuota le añades la tarifa plana, como autónomo societario pagarás 85 € durante el primer año.

Una vez pasados los primeros 12 meses, las reducciones en las cuotas se quedan de la siguiente forma:

  • Del 12 mes al 18: 50 % de reducción
  • Del 18 mes al 24: 30 % de reducción
  • Del 24 mes al 36: 30 % de reducción, para autónomos menores de 30 años y autónomas menores de 35 años.

En conclusión, aunque el autónomo societario también tiene tarifa plana, sigue pagando más que un autónomo general.

Con todo esto, como siempre decimos, tú eres el encargado de sopesar y decidir qué es mejor para ti y para tu negocio.

Ya sabes que si tienes dudas puedes solicitar una llamada gratuita de asesoramiento y nuestros expertos te asesoran dependiendo de tu caso en concreto.