La declaración de la renta llega todos los años con la primavera. Pero irónicamente, cuando se acercan las fechas, es fácil sentir que una enorme nube gris te acecha.

Sobre todo los autónomos que se enfrentan a su primera declaración de la renta suelen pensar cosas como estas:

  • Este gasto no sé si se puedo deducir. ¿Me arriesgo? ¿Qué pasa si lo hago mal?
  • Hacienda ya podía haber hecho un programa para la renta más fácil de usar
  • Seguro que termino cometiendo algún error por descuido 

Y es que presentar la declaración de la renta, igual que sucede con otros procedimientos fiscales, es una tarea compleja. Lo sabemos.

Las consecuencias de equivocarse pueden ir desde pagar más de lo que deberías, hasta que te impongan una sanción. 

Pero los problemas no acaban ahí, porque antes de presentar la renta, te persiguen las dudas: ¿Qué pasará este año? ¿Hacienda te devolverá o te tocará pagar?

O dicho de otra manera, no tienes ni idea de cuál será el resultado de tu declaración.

Así que, si eres de los que tienen escalofríos con sólo oír estas 4 palabras, declaración-de-la-renta, sigue leyendo. Estás a sólo un paso de aprender…

  • Cómo, cuándo y dónde se presenta la declaración de la renta y qué gastos son deducibles.
  • Cómo puedes ahorrar y optimizar tu declaración (Spoiler: ¡el secreto está en los gastos!)

Hacerlo todo sin ayuda externa no será coser y cantar. Pero nuestros expertos han volcado todo su conocimiento en esta guía. 

Así que relájate, prepárate un buen café —o un té, si eso es lo tuyo— y sumérgete de lleno en uno de los apartados más importantes de la fiscalidad del autónomo.

La declaración de la renta del autónomo

¿Qué tiene de especial la declaración de la renta del autónomo? 

Para contestar esta pregunta, vamos a empezar por aclarar qué es la declaración de la renta en general. 

Quitándole hierro al asunto, la declaración de la renta del autónomo no es más que un proceso en el que le comunicas a Hacienda qué ha pasado en tu vida del 1 de enero al 31 de diciembre. 

Siendo un poco más específicos, es un proceso en el que le comunicas a Hacienda qué ha pasado en tu vida que tenga un impacto fiscal. 

Y aquí entran desde las cuestiones personales (ej. si has tenido un hijo) hasta las laborales (cuánto has facturado este año) o las económicas (si has vendido un piso, te ha tocado la lotería, etc.). 

En otras palabras: Hacienda quiere ponernos al corriente con nuestras obligaciones tributarias y para eso necesita saber cuánto hemos ganado y qué gastos hemos tenido. Ahí  donde entra en juego la declaración de la renta. 

Porque como ciudadanos, todos los trabajadores —asalariados o autónomos— tenemos obligaciones con Hacienda. 

Cuando trabajas por cuenta ajena, Hacienda ya va recogiendo una gran parte de los datos que necesita de forma automática. 

Tanto las empresas como los bancos tienen la obligación de comunicarle a Hacienda ciertos datos (la nómina que te han pagado, si vendiste acciones, si tienes alguna cuenta en la que recibas intereses….). 

Por eso, cuando vas a presentar tu declaración de la renta, ya disponen de esos datos. Y esto hace que presentar la declaración de la renta como trabajador asalariado sea normalmente más sencillo. 

Qué pasa cuando presentas la declaración de la renta como autónomo

Que los datos de los que dispone Hacienda no están completos. Dependiendo de tu actividad, tendrán datos de tus ingresos o no. Pero les faltará mucha información sobre tus gastos. Y eso complica las cosas. 

“La presentación de tus gastos como autónomo tiene tanto de reto como de oportunidad. Por un lado, es una parte compleja de presentar. Pero por otro, si lo haces correctamente, puede tener un impacto económico enorme en el resultado final.”

Qué autónomos tienen que presentar la declaración de la renta

La respuesta corta es, todos. 

Aunque uno de los aspectos de la declaración de la renta del autónomo que causa más confusión es quién tiene que presentar la declaración de la renta y quién no. 

Los únicos autónomos que no están obligados a presentar la declaración de la renta son los que hayan ingresado menos de 1000€ en todo un año. ¿Has ganado más de 1000€? Te toca presentarla, aunque sólo hayas trabajado un mes.

Como ves, este requisito es bastante difícil de cumplir, por lo que lo más habitual es que tengas que presentar la declaración.

Cuándo se presenta la declaración de la renta

La declaración de la renta siempre se presenta entre abril y finales de junio, pero las fechas exactas se publican cada año un poco antes de que comience la campaña.

Todos los años hay novedades, como nuevas deducciones que se incluyen o deducciones que ya no se aceptan, por lo que es muy importante que estés bien informado de los cambios.

Un buen ejemplo de esto es la deducción por vivienda habitual, que dejó de poder aplicarse de repente en 2013. 

¿Qué significa esto? Que quien compró una vivienda hasta 2012 puede deducirse la hipoteca en la declaración de la renta. Y quien firmó su hipoteca después del 1 de enero de 2013, no.

El proceso de la declaración de la renta del autónomo

La campaña de la declaración de la renta dura sólo unos meses, pero en realidad es un proceso que va madurando durante todo el año. 

Todo comienza oficialmente en abril, pero ya sabes que Hacienda va reteniendo a lo largo del año una parte de tus ingresos. 

A esto lo llamamos autoliquidaciones, pago adelantado o pago fraccionado del IRPF. 

Olvídate de los nombres y quédate con la idea, que en el fondo es bastante simple: Hacienda estima qué porcentaje de tus beneficios te tocará pagar al final del año fiscal y lo va recaudando a lo largo del año. 

Cuando trabajas por cuenta ajena, te separan un porcentaje fijo de tu nómina cada mes. Y cuando eres autónomo, también te retienen una parte de tus ganancias de dos formas distintas, que además pueden ser complementarias. 

  • Presentando el modelo 130
  • Aplicando retenciones en cada factura 

El adelanto del IRPF es uno de los conceptos clave para comprender correctamente cómo funciona la declaración de la renta del autónomo. Por eso vamos a explicar brevemente en qué consiste el modelo 130 y las retenciones en tus facturas.

El modelo 130 

El modelo 130 es una declaración trimestral que se utiliza para fraccionar o adelantar el pago del IRPF. En ella se suman todos tus ingresos y se restan tus gastos trimestrales. De ahí sale el beneficio de tu actividad.

  • Si el beneficio es negativo, no tienes que pagar nada. 
  • Si es positivo, se hará el cálculo del IRPF que tienes que adelantar, que está fijado en el 20%. 

Después, todos esos pagos anticipados que has hecho a través del modelo 130 son los que se tendrán en cuenta en abril del año siguiente, en el momento de presentar tu declaración de la renta. 

La retención del IRPF en facturas

Según el tipo de actividad que realices estarás obligado o no a realizar retenciones en tus facturas. 

Pero estas retenciones no son más que adelantos del IRPF. Igual que sucedía con los pagos adelantados en el modelo 130, se tendrán en cuenta en el momento en el que presentes tu declaración.

Por ejemplo, imagina que aplicas el 15% de IRPF a todas tus facturas. Tus clientes dejan de pagarte esa parte de la factura, pero lo que hacen es coger ese dinero y comunicar a Hacienda que lo tienen. Esto sucede gracias a otro modelo, el 111.

Ahora que comprendemos las dos formas que tiene un autónomo de adelantar el pago de su IRPF, llega la pregunta…

¿Qué sucede realmente durante la declaración de la renta?

Vamos a explicarlo de la forma más sencilla posible. 

Llega abril, Hacienda coge tu expediente y se pregunta: ¿a esta persona cuánto le toca pagar? Y se ponen a revisar toda la información que tienen sobre tus ingresos, gastos y pagos adelantados para responder a esta cuestión.

Si tu actividad te obligaba a presentar el modelo 130, buscarán todas las declaraciones trimestrales que hayas entregado y comprobarán los modelos 111 presentados por tus clientes.

¿Y si no has ido presentando el modelo 130 de forma trimestral? Cuando llegue el momento de la presentar la declaración de la renta tendrás que rellenar el modelo 100, en el que se suman todos tus ingresos y se restan los gastos. 

Hacienda revisará en este caso también el modelo 111 de tus clientes para verificar cuánto IRPF han adelantado por ti.

Recuerda: 

  • Modelo 130: el autónomo le cuenta a Hacienda cuánto ganó y cuánto gastó (trimestralmente)
  • Modelo 100: el autónomo le cuenta a Hacienda cuánto ganó y cuánto gastó (anualmente).
  • Modelo 111: los clientes le cuentan a Hacienda cuánto van a adelantar por el autónomo, según el porcentaje de IRPF que haya indicado en la factura. 

Después de revisar todo esto, Hacienda hace el cómputo final y lo compara con la cantidad adelantada.

  • Si la cantidad final es superior a la que adelantaste, decimos que la renta ‘sale a pagar’. 
  • Si la cantidad final es inferior a la adelantada, decimos que la renta ‘sale a devolver’. 

Cómo presentar la declaración de la renta si eres autónomo

Ahora que ya comprendes cómo funciona el proceso de la declaración de la renta, entramos en lo más importante: qué vas a tener que hacer tú cuando llegue abril.

Hemos visto que antes de que comience la campaña, Hacienda coge todos los datos que tiene sobre ti. Con eso construye lo que llamamos el borrador de la declaración

A partir de aquí, hay diferentes cosas que tendrás que hacer.

Dependiendo de la situación en la que estés, ¿en qué consiste presentar la declaración de la renta?

  • Autónomos que ya han ido adelantando el IRPF trimestralmente con el modelo 130: la declaración consiste en comprobar los datos del borrador de la renta y en añadir los gastos.
  • Autónomos que no hayan presentado el modelo 130: la declaración consiste en comprobar el borrador de la renta y en presentar el modelo 100.
  • Autónomos societarios: su proceso de declaración de la renta consiste en comprobar el borrador, presentar el modelo 100 y, adicionalmente, presentar el impuesto de sociedades a finales de julio. 

Pero en todos los casos, el proceso avanza en la misma dirección. Podríamos resumirlo así:

  1. Corrección y revisión del borrador de la renta
  2. Presentación de la de declaración de la renta
  3. Pago o devolución

1) Acceso al servicio de tramitación del borrador de la renta

El programa renta web es el servicio de tramitación del borrador de la renta que Hacienda habilita para que hagamos la declaración. 

Para obtener tu borrador de la renta, lo primero que tienes que hacer es entrar en este programa. Y tienes dos opciones para hacerlo: puedes hacerlo con certificado o clave PIN o con un número de referencia.

Si no tienes certificado ni clave PIN, tienes dos opciones para obtener tu número de referencia:

  1. Si el año pasado presentaste la declaración de la renta: necesitarás tu DNI y rellenar el importe de una casilla de la declaración de la renta del año anterior (te indicarán qué casilla es, cada año cambia).
  2. Si el año pasado no presentaste la declaración de la renta: necesitarás tu DNI e indicar un número de cuenta del que seas titular.

→ Puedes acceder al programa con certificado o clave PIN o solicitar el número de referencia desde este enlace

2) Revisión y corrección del borrador de la renta

Una vez que tengas el borrador delante, tu misión es revisar todos los datos y corregir los que no sean correctos.

Además de los datos relacionados con el modelo 130 o los modelos 111 que hayan presentado tus clientes, en el borrador vas a encontrarte con otros datos.

Por ejemplo, todos tus datos bancarios van a estar ahí, porque Hacienda los habrá solicitado. Imagina que obtienes rendimientos de una cuenta o de una venta de acciones, el banco ya se lo habrá comunicado a Hacienda.  

Si además de autónomo, también eres trabajador por cuenta ajena, tu empresa ya le habrá comunicado a Hacienda todos tus datos del año pasado. 

Una vez que has terminado de revisar el borrador y de hacer los cambios necesarios, tendrás que darle a ‘presentar declaración’ en la misma aplicación en la que estás.

Y por fin llega el momento de la verdad: ¿la declaración te sale a pagar o a devolver? 

3) Pago o devolución

Si la declaración de la renta te ha salido a pagar, no hay más remedio que hacerlo en los plazos establecidos. 

Pero vamos a mirarlo por el lado positivo: te dan varias opciones (imprimir el documento e ir a pagarlo al banco o domiciliar el pago) y además puedes fraccionar el pago, por pequeño que sea.

  • Si decides fraccionarlo, el primer pago siempre es del 60% y la fecha límite para hacerlo suele variar, pero suele ser a principios de julio. 
  • El 40% restante siempre se paga en noviembre. 

Si te sale a devolver, Hacienda tiene 6 meses para realizar la devolución. Y esto significa que el pago podría llegar en cualquier momento entre julio y diciembre. 

La buena noticia es que ya no tienes que hacer nada más, sólo tener paciencia y no desesperarte si eres el único entre tus familiares y amigos al que aún no le han devuelto el dinero de la declaración.

Que tarden mucho en devolver el dinero no significa que pase nada malo. Aunque sí puede pasar que Hacienda haya visto algo raro en tu declaración y esté haciendo algunas comprobaciones. 

En este caso, podrían contactar contigo para hacerte alguna pregunta o para que aportes documentación adicional. 

Los gastos en la renta del autónomo

Esto es algo que no nos cansamos de repetir: los gastos son la auténtica clave de ahorro en la declaración de la renta del autónomo. 

Los autónomos primerizos son los que tienen más miedo y dudas sobre qué gastos pueden desgravar. 

Sin embargo, cuando llevas muchos años trabajando como autónomo, puedes pensar que no vas a cometer errores… y lo cierto es que podría haber muchos gastos que no te estés deduciendo o gastos que estés deduciendo incorrectamente.

(¡Hemos visto casos de autónomos que han estado años trabajando sin saber que la cuota de autónomos es deducible en la declaración de la renta!)

Por lo tanto, no importa si te acabas de estrenar o si eres un autónomo con experiencia. Los gastos deducibles son un tema sobre el que seguramente nunca vas a dejar de aprender.

Objetivo: ahorrar con los gastos deducibles en la renta del autónomo

Si quieres ahorrar más en tu declaración de la renta, debes optimizar tus gastos al máximo. 

Y eso significa tres cosas:

  1. Deducir todos los gastos que te puedes deducir. Por ejemplo, la gente que trabaja desde casa no suele deducir ni un euro en gastos de suministros porque parece poco, pero sumándolo todo no lo es. 
  2. Deducir esos gastos en el porcentaje que le corresponde. Hay gastos que no se pueden deducir el 100% o que tienen unas cantidades límites, como es el caso de las dietas. 
  3. No deducir gastos que no puedes deducir. No puedes incluir como gasto la lista de la compra o la nueva televisión del salón.

¿Qué pasa si no lo haces así? Cuando no te deduces todos los gastos posibles, acabas pagando más IRPF del que deberías.

Las perspectivas no son mejores cuando te deduces gastos que no deberías o lo haces de forma incorrecta: te arriesgas a que Hacienda revise tu declaración y te imponga una sanción.

Qué gastos te puedes deducir como autónomo y cuáles no

Cada caso es un mundo y la lista de gastos deducibles puede cambiar de un autónomo a otro, dependiendo de su actividad. Pero estos son los gastos del autónomo más comunes que podrás deducir en tu declaración de la renta:

  • Cuota mensual de la seguridad social (tu cuota de autónomos)
  • Si tienes empleados, sus nóminas y seguridad social
  • Factura mensual del teléfono 
  • Servicios de gestoría, asesoría fiscal y programas de facturación
  • Servicios de asesoramiento laboral y/o legal. Por ejemplo si necesitas redactar un contrato para utilizar con tus clientes.
  • Suscripciones a herramientas online o programas informáticos necesarios para la actividad. Por ejemplo si eres diseñador gráfico, los programas de diseño que utilices. 
  • Todos los gastos relacionados con tu web profesional: dominio, cuentas de mail asociadas, hosting, diseño, redacción de artículos para tu blog, etc.
  • Gastos de marketing y publicidad: gestión de las redes sociales, anuncios (online u offline), etc.
  • Gastos de suministros. Si trabajas desde casa o desde tu propia oficina puedes deducir los gastos de luz, agua, electricidad e internet.
  • Coste mensual de tu espacio de trabajo, si trabajas desde un coworking
  • Dietas. Puedes deducir las comidas que hagas fuera de casa mientras estés trabajando. 
  • Materiales de trabajo (papelería, tecnología, telefonía)
  • Seguros: seguro de responsabilidad civil, seguro de vida, seguro médico privado, (este último hasta 500 euros por persona y unidad familiar)
  • Cuotas de colegios y asociaciones profesionales
  • Gastos relacionados con el vehículo (en función de tu actividad)
  • Transportes y desplazamientos 
  • Viajes y todo lo necesario para tu manutención fuera de casa: hotel, transportes, comidas, taxis, etc.
  • Libros relacionados con tu profesión
  • Suscripciones a revistas especializadas
  • Eventos y formaciones 

Gastos deducibles en la renta del autónomo con limitaciones

Algunos de los gastos que hemos mencionado —precisamente algunos de los más habituales— tienen ciertas restricciones o limitaciones que debes conocer. 

Gastos deducibles relacionados con dietas

Desde el 1 de enero de 2018, si quieres deducirte los gastos por dietas (lo que comes y bebes fuera de casa mientras trabajas) tienes que cumplir tres requisitos:

  1. Tener factura (no ticket) del gasto y haber pagado con tarjeta
  2. Que el gasto se haya hecho en un establecimiento dedicado a la hostelería (hotel, restaurante, bar)
  3. Qué no supere los 26,67€ diarios por persona. Esto es así cuando estás en tu ciudad. En el extranjero, el límite para los gastos en dietas es de 48,08€ diarios. En el caso de que sea una comida con clientes, no se aplica este límite. 

En principio, cumpliendo con estos requisitos no tendrás ningún problema en que te acepten los gastos en concepto de dietas, pero los gastos siempre son revisables. Ten esto en cuenta. 

Si la cantidad estuviera muy por encima del rango normal, podrían revisarlo. Por ejemplo, se entiende que una persona no se va a gastar en su menú diario 200€.

“Si tienes dudas, hay una clave muy simple para no equivocarse a la hora de deducir gastos como las dietas: aplicar el sentido común.”

Gastos deducibles relacionados con el vehículo 

Hacienda considera que pueden deducirse la totalidad de los gastos relacionados con un vehículo (combustible, reparaciones, seguro, etc.) en determinadas actividades. Sin embargo, en otras sólo podemos deducir un determinado porcentaje.

Gastos deducibles relacionados con suministros

Los autónomos que trabajan desde casa pueden deducirse una parte de los gastos de luz, agua, electricidad e internet, pero no el 100%.

El porcentaje deducible va en función de cuánto ocupe tu espacio de trabajo en relación a la vivienda, tal y como se lo has comunicado a Hacienda en el momento del alta. 

Por ejemplo, si tu casa tiene 100 metros cuadrados y trabajas desde el salón que tiene 20 metros, el espacio de tu despacho será del 20%. Podrás incluir en tus declaraciones el 20% de tus gastos de suministros como gastos deducibles en tu renta como autónomo. 

Recuerda que los gastos del autónomo deducen al 30% en general, así que sobre este 30% tendrías que aplicar el porcentaje que corresponda a tu espacio de trabajo para saber cuánto ahorrarás al deducir los gastos de suministros de tu vivienda.

La regla general de los gastos deducibles 

Como hemos dicho, puede haber variaciones según el caso. Pero hay una regla general que siempre puedes aplicar para saber si puedes incluir un gasto o no. 

Puedes deducir un gasto en tu declaración de la renta cuando…

  • tienes una factura a tu nombre o ticket del gasto*
  • el gasto está reflejado en tu contabilidad y lo presentaste en el trimestre correspondiente
  • el gasto es necesario y exclusivo para realizar tu actividad

Esta última condición es la que da lugar a más errores, pero vamos a aclararla con un ejemplo.

Imagina que eres consultor de marketing y vas a comprar un traje para acudir a una reunión. En tu opinión, ese gasto es necesario para proyectar una buena imagen.

Pero, ¿es un requisito específico para realizar tu actividad? No. ¿Es algo que sólo podrías usar de forma exclusiva para tu trabajo? Tampoco. Conclusión: no es un gasto deducible. 

La cosa cambia si estamos hablando de un uniforme de trabajo. Si te dedicas a las reformas, seguramente necesites comprar un mono de trabajo o unas botas especiales para desarrollar tu actividad. 

Esos gastos sí serían deducibles: son necesarios y exclusivos, se mire como se mire.

“Entender el concepto de ‘gasto necesario y exclusivo’ de manera demasiado amplia es un error habitual. Para Hacienda, un gasto no puede ser necesario o exclusivo según se mire, tiene que serlo de forma obvia.”

Otros gastos deducibles en la declaración de la renta del autónomo

Hemos hablado de los gastos deducibles del autónomo, pero para la declaración de la renta tienes que tener en cuenta otros gastos. 

Estos gastos varían muchísimo en función de cada caso y, además, hay que tener en cuenta las particularidades de cada comunidad autónoma. Por ejemplo:

  • En Madrid se pueden deducir los gastos procedentes de la educación de un hijo en un colegio privado. 
  • Algunas comunidades permiten deducir una parte del alquiler, en función de cuáles sean tus ingresos. 

Los gastos más habituales dentro de esta categoría son los relacionados con propiedades inmobiliarias, que disminuyen el valor del inmueble ante Hacienda. 

  • Seguro del hogar
  • Hipoteca (si la firmaste antes del 31 de diciembre de 2012)
  • Gastos de la comunidad de propietarios
  • Ibis
  • Tasa de basuras
  • Alarmas y otros gastos de seguridad

Consejos para ahorrar en la declaración de la renta si eres autónomo

Ya hemos visto todas las cuestiones básicas: qué es la declaración de la renta, cómo funciona el proceso, qué gastos se pueden deducir, etc. 

Hablemos ahora de cómo ahorrar más y hacer que el proceso sea menos agotador. Son pequeños consejos, pero en lo simple y en los detalles está la diferencia. 

1) Establece una rutina de control de gastos

Sí, los gastos son la auténtica clave del autónomo para ahorrar en la declaración de la renta. Pero eso significa que necesitas un buen sistema de seguimiento y control… ¡para que no se te escape ni uno!

Escoge un momento para revisar tus cuentas bancarias y contabilizar todos los gastos deducibles y comprométete a mantenerlo de forma regular.

¿Cuándo es mejor? ¿Cuántas veces por mes? Lo importante es que escojas una rutina con las que te sientas cómodo: sea semanalmente, mensualmente o de forma trimestral. La cuestión es encontrar una manera de hacerlo de forma constante y organizada.

“Busca un hueco fijo en tu calendario para llevar el control de gastos, como si fuera un entrenamiento o una reunión. Como autónomo, ahora esta es una parte crucial de tu trabajo.” 

2) Intenta deducir todos los gastos posibles

Tan importante como llevar un control de gastos es estar al día con todas las novedades. ¿Hay nuevos gastos deducibles en la renta del autónomo? ¿Y sabes exactamente en qué condiciones te los puedes deducir?

Porque se trata de deducir la mayor cantidad de gastos posible y hacerlo bien. 

Pero es mucho más fácil decirlo que hacerlo, lo sabemos (y por eso insistimos tanto con el tema).

Nuestro consejo es que cambies el chip y te pongas en modo ahorrador: siempre pendiente de cualquier gasto que puedas deducir, no importa lo pequeño que sea.

Todos los gastos pequeños sumados a final de año pueden sumar una gran diferencia en el resultado de la declaración. 

3) Revisa muy bien la documentación que te proporciona Hacienda

Hemos visto que cuando llega el momento de presentar la declaración en abril, Hacienda ya dispone de muchísimos datos sobre nosotros.

Muchas veces están bien, pero a veces están mal. Puede haber fallos o datos que no se incluyen. 

Si durante todo el año nos hemos puesto en modo ahorrador buscando gastos aquí y allá, ahora toca ponerse la gabardina de Sherlock Holmes y revisarlo todo. Absolutamente T-O-D-O. 

Pero tranquilo, si has hecho un buen trabajo de seguimiento y control a lo largo del año, esta tarea te resultará mucho más sencilla. 

Otras formas de presentar la declaración de la renta

Hemos hablado de cómo presentar la declaración de la renta a través de la web, pero tienes otras opciones. Eso siempre es algo bueno, aunque es importante que entiendas los pros y contras de cada una de ellas.

Terminamos esta guía contándote los pros y contras de presentar la declaración de la renta con la ayuda de Hacienda (por teléfono o pidiendo cita) y de hacerlo a través de un gestor o servicio de asesoría fiscal.

Por teléfono o pidiendo cita en Hacienda

En estas dos opciones, la propia Hacienda será la que te guíe en la presentación de tu declaración de la renta. Parece lo más cómodo y no tiene coste alguno, pero ojo, porque escogiendo esta opción se suele terminar pagando más. 

El papel de Hacienda aquí se limita a recoger la información que entregues sobre tus gastos y ya está. No van a recordarte que puedes añadir un gasto determinado ni van a pedirte información adicional. Es decir, no van a fijarse en tu caso en particular. 

Como resultado, la diferencia económica entre escoger esta opción y hacerlo tú mismo o contratar un asesor puede ser muy grande. 

A través de un gestor o asesoría fiscal

Normalmente cuando tienes un gestor, acudes a él antes de que comience el trimestre para que tenga en cuenta tus gastos. Por ejemplo, si el trimestre comienza el 1 de octubre, te presentas allí el 5 de septiembre con todas las facturas, el gestor las mete y ya está. 

Las asesorías fiscales pueden presentar la declaración de la renta por ti de forma personalizada, pero además tienen otro tipo de ventajas que te ayudan a ahorrar más en tu declaración, con lo que amortizas rápidamente su coste. 

Por ejemplo, en Declarando tenemos un módulo específico para la renta que va anticipando a lo largo de todo el año cuál va a ser el resultado de tu declaración. 

¿Vas a amortizar hipoteca? ¿Vas a hacer aportaciones a planes de pensiones? ¿Cuánto has facturado en los últimos trimestres? 

Teniendo en cuenta todos los factores que influyen en la declaración de la renta, te damos información para que tomes decisiones antes de que termine el plazo y puedas ahorrar al máximo con tu declaración.