Seguro que has oído alguna vez el caso de algún autónomo que trabajaba casi en exclusiva para una empresa y sin embargo no tenía contrato de empleado con ella. Cuando un trabajador por cuenta propia recibe el 75% o más de sus ingresos por parte del mismo cliente, se le denomina autónomo dependiente. 

A esta figura regulada por el Estatuto del Trabajo Autónomo mucha gente la llama el falso autónomo y es ciertamente discutida. Fundamentalmente, su nacimiento se debe a que algunas empresa evitan el contrato laboral para ahorrarse así los seguros sociales. Muchas asociaciones de autónomos están reclamando continuamente que estos empleados pasen a estar en el régimen general de trabajadores.

Si este es tu caso y casi todos tus ingresos provienen del mismo cliente, lo primero que tienes que hacer es informarle de esta situación. A partir de ahí, deberéis formalizar un contrato, que tiene que ser registrado en la oficina del Servicio Público de Empleo Estatal (tranquilo, este registro no tiene carácter público). El proceso funciona así, tú tienes 10 días para ir a registrarlo desde la firma del contrato, luego tienes 5 para informarle a la empresa y esta tiene 10 más para ir a presentarlo también. En el caso de que no pongáis fecha de fin al contrato, se supone que es indefinido y entra en vigor el día de la firma. 

A partir de aquí, ya tenéis la relación formalizada y totalmente legal. No obstante, como trabajador autónomo dependiente, la empresa debe cumplir una serie de condiciones contigo:

  • Tiene que darte libertad a la hora de organizarte el trabajo: te pueden dar indicaciones de cómo tienes que trabajar, pero eres tú el que tienes que desarrollar tu actividad bajo criterios organizativos propios.
  • Tienes que disponer de infraestructura productiva y material propios.
  • Y lo más importante, ¡es obligado que la empresa te pague por tus servicios! No puede existir ese contrato si no hay contraprestación por tu trabajo.
  • Es vital remarcar que la empresa no está obligada a pagar la seguridad social del autónomo ni a indemnizarlo en el caso de que interrumpan la relación laboral.
  • Tienen que darte 18 días de vacaciones hábiles al año, no obstante como no eres su empleado, no te los tienen que pagar.

Tú a su vez, como autónomo dependiente, tienes que tener en cuenta una serie de cosas para no estar incumpliendo ninguna norma:

  • No puedes tener a tu cargo trabajadores por cuenta ajena, ni subcontratar el trabajo para el que has sido contratado.
  • También tienes que  incorporar la cotización por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social a través de una mutua. 

 A modo de apunto general, la situación del autónomo en dependecia no parece la mejor alternativa en la gran mayoría de los casos. Son trabajadores que no disfrutan de los beneficios de estar contratado por cuenta ajena (cotización a la seguridad social, vacaciones pagadas, indemnización por despido, etc.) y que tampoco tienen la independencia laboral de la que gozamos la mayoría de autónomos. De hecho, el 51% de los encuestados que se encuentran en esta situación, no están nada contentos con ella.